Foto – TRH Company
(Por Oli López)
Con entrada en mano y una mezcla de nerviosismo y curiosidad, acudí el martes 26 de abril a la función de las 7:30pm de la obra ‘Flare Path’, en el Royal Theatre Haymarket de Londres. No era la primera vez que pisaba el teatro, pues esa misma mañana hice un tour acompañando a unas amigas, donde la guía nos contó algunas curiosidades acerca del mismo y sobre el mundo de la interpretación, -que hay un fantasma que sólo se deja ver en las funciones que van a tener éxito (sólo comedias, por si alguien piensa si en esta ocasión ha sido visto), que ha sufrido varios incendios, que los actores ingleses son considerados los mejores del mundo, etc-.
Theatre Royal Haymarket
James Purefoy -si no lo sabéis, lo digo ahora- es mi actor favorito desde hace unos años, por lo que me resultaba increíble que por fin, iba a poder verle actuar en directo y además en una obra importante de Terence Rattigan, dirigida por Trevor Nunn y acompañado por importantes figuras de la interpretación británica, tales como Sheridan Smith (recién premiada merecidamente en los Olivier), Harry Hadden-Paton, Sienna Miller y un magnifico plantel de secundarios.
Poco antes de comenzar la obra allí estaba yo, preparada desde mi cómoda butaca -realmente parecía que estaba sentada en una de las butacas de atrezzo- situada en la fila E, desde donde podía contemplar gran parte del estilo barraco del interior del teatro. Sin embargo, recalcaré que tenía una vista estupenda del escenario -a escasos cuatro metros de distancia-, ¡así que imaginad lo cerca que estuve de los actores!
Finalmente a las 7:30, se encendieron las luces, se abrió el telón y la obra dio comienzo. Oh, voy a corregirme, quise decir que el espectáculo y la magia dieron comienzo. Rápidamente nos trasladamos hasta otoño de 1942, concretamente al salón de hotel Falcon, situado en la costa de Lincolnshire -de hecho, toda la acción transcurre en ese salón-, lugar donde los pilotos de la RAF y demás equipos pasan un tiempo antes y después de sus incursiones en territorio alemán.
Doris (Sheridan Smith) se encontraba dormitando en una de las butacas del salón del hotel, cuando de repente entró en escena un hombre desconocido portando un magnífico abrigo y sombrero. Seguidamente, tocó el timbre y se descubrió la cabeza… Cuál fue mi sorpresa al ver que era Peter Kyle, nada más y nada menos que el personaje interpretado por James Purefoy. En apenas unas milésimas de segundo, su presencia llenó el escenario de una forma increíble.
Se acercó hasta la mujer que dormía en la butaca, a la que despertó deliberadamente y a la que le llevó algún tiempo reconocer a la estrella de cine que acababa de entrar en su hotel. Peter Kyle, un actor de Hollywood cuya carrera había entrado en declive y que había llegado al hotel con el objetivo de reencontrarse con su antiguo y verdadero amor, Patricia (Sienna Miller), encontrándose con el triste hecho de que está casada con el piloto Teddy Graham (Harry Hadden-Paton).
James & Sienna Miller
Lo que ocurrió después solamente lo puede explicar la magia del teatro, que me absorbió durante toda la obra sintiéndome en todo momento dentro de ella -a pesar de mis limitaciones con el idioma- , todo parecía tan real… Y no estoy hablando sólo de la historia o las interpretaciones, sino también de la magnífica puesta en escena, donde destaco el momento en el que se proyecta sobre el escenario el vuelo de los aviones que regresan de una misión, -de hecho me pareció que tenía algunos tintes patrióticos. Se trata de un clásico moderno, romántico, donde todos esconden lo que sienten y no demuestran sus sentimientos -algo muy inglés-, quiero decir que el romanticismo está presente durante toda la obra, pero enmascarado.
Si bien todos los actores estuvieron excelentes en sus interpretaciones, -francamente yo no noté esa falta de química entre Sienna Miller y James Purefoy de la que hablaban algunos medios-, únicamente voy a centrarme en este último. Su personaje precisamente es el nexo de unión entre lo que les ocurre a los demás personajes y el espectador; está allí de prestado y la acción se desarrolla a su margen. Nadie, excepto Patricia, sabe lo que Peter hace allí.
Hay una escena muy divertida en la que estando solos, Peter le revela que su carrera en Hollywood ya no es lo que era porque los productores lo consideran “mayor” para los papeles de galán, a lo que él se apresura a añadir que se encuentra mejor que nunca, “como esos buenos vinos que cuando pasan los años mejoran”. El público reaccionó con risas, así que todos directamente relacionamos este hecho con el mismo James, a quien los años parecen sentarle divinamente en todos los sentidos, ¿no?
James & Sheridan Smith
Su papel fue adquiriendo mayor lucimiento a medida que iba avanzando la obra y es en el último acto cuando brilló de verdad, conviertiéndose totalmente en el dueño de las emociones de nosotros los espectadores. Los esfuerzos de Peter para que Patricia se vaya con él resultan en vano -a pesar del amor que ella siente por él; consecuentemente es rechazado y herido. Sin embargo, luego es reconfortado por el gran amor que siente Doris por su marido desaparecido, a quien dedica una carta de despedida, leída por Peter a petición de Doris. El valor que ella le demuestra frente a la pérdida le mueve a replantearse su actitud de egoísmo, puesto que sus intenciones en un principio eran contarle al marido de Patricia que en realidad su mujer lo elegía exclusivamente por pena, y no por amor.
Sin duda, una escena tremendamente emotiva, donde los dos actores que la protagonizan, James y Sheridan Smith, brillan y destilan talento a raudales. Lograron que mi acompañante y yo dejásemos escapar algunas lágrimas… como imagino que también hicieron la gran mayoría de espectadores. Pienso que su talento interpretativo se refleja en la empatía que consigue con el espectador -algo imprescindible y difícil de conseguir- y que no todos los actores pueden llevar a cabo, pero él llega a involucrarnos en la acción con sus primeros planos físicos y gestuales. Todo un actorazo.
Cuando la función acabó, no dudé en acercarme hasta la parte trasera de Haymarket, para esperar la salida de los actores. Mi propósito era conocerle en persona e intercambiar unas palabras con él, ya que desgraciadamente no pude estar presente el día que la administradora de la web le vio el año pasado en el teatro Soho -a la que por cierto le mandó recuerdos de su parte-.
James & Oli López
El lugar estaba lleno de fotógrafos ansiosos por ver a Sienna Miller, por lo que hasta que el área no estuvo despejada no salió. En cuanto le vi, me acercé y le tendí una fotografía para que me la firmara. Le agradó ver que le había llevado una foto de la obra y no un póster en miniatura de alguna película, -como llevaban los demás. Acto seguido, me tomé una foto con él (imagen derecha) y le comenté que había ido a Londres expresamente para verle actuar. Se vio que este hecho le alegró mucho, porque automáticamente me dio sendos besos en la mejilla y un achuchón que me dejó sin aliento. Luego, se despidió y se ocupó del resto de personas que requerían su atención.
Sin embargo, cuando se dirigía hacia su coche para irse, se percató de que estaba detrás de él. Vi que dejó algo en él y se volvío hacia mí para preguntarme si realmente era verdad que había venido desde España para verle actuar… Al asentir, ¡me besó en la mano inclinándose y todo! e inmediatamente se me vino a la cabeza su papel en ‘Vanity Fair’. Estuvimos “hablando” unos minutos -no sé si es la palabra más adecuada, porque yo no atinaba de lo nerviosa que estaba-, en los que disfruté de su compañía, su sencillez y su amabilidad, -todo un caballero inglés.
Si como actor ya se había ganado mi admiración, como persona terminó llevándose mi corazón, luego si tenéis la más mínima oportunidad de ir a verle, no lo dudéis, porque es una experiencia inolvidable en todos los sentidos.